Ayer noche tocaba dilema. Atomic Bitchwax o Black Diamond Heavies, los dos a la misma hora y en sitio diferentes. Al final, la balanza se decantó por lo primeros al ser una banda que controlaba mucho más. Bien es cierto, que hace unos años que no los sigo muy de cerca, sobre todo desde que se fue Ed Mundell, guitarrista de Monster Magnet. Ahora la formación está compuesta por el bajista/cantante y miembro fundador Chris Kosnik, el guitarrista Finn Ryan y Bob Pantalla que es el actual batera de Monster Magnet.
Con algo de retraso y después de pasar de los teloneros me posicioné en primera fila como de costumbre para ver a este trío desgranando su poderoso heavy/stoner. Desde el primer instante estos tipos sonaron contundente y sin fisuras pero nuevamente volvió a fallar el sonido que sonaba altísimo. La verdad es que no entiendo cómo se les va la olla metiendo tal volumen atronador en salas tan diminutas y que parecen una ratonera como la del Savoy. ¿Hay necesidad de destrozar tímpanos de esa manera? Sinceramente no lo entiendo. La cuestión es que mi mujer y yo no aguantamos más de cuatros temas y nos fuimos bastante para atrás sin poder disfrutar del bolo como querríamos. Ni tan siquiera temas que me encantan como “Shitkicker” o “Kiss the sun” me animaron la noche. Llegado a 50 minutos de actuación la banda atacó los bises con una versión del “Pigs on the wing” de Pink Floyd y otro temas más que no recuerdo.
Total, una hora escasa de show (ya se podían haber esmerado un poco más aunque mirándolo bien casi hasta lo agradecí) con volumen ensordecedor y pa’ casa.Al, final, hubo tiempo para charlar uno segundos con Chris, al cual le comenté la colaboración que hace Warren Haynes en “Atomic Bitchwax II” y me confesó que al genial guitarrista de la Mula le encantan ¡¡los porros!! y que es una bellísima persona. En cuanto a Bob me contó que Monster Magnet planean grabar un nuevo disco para el 2010 con gira por Europa en verano. Buena noticia, sin duda.
Quizás la opción de la noche hubiera sido mejor Black Diamond Heavies mirándolo ahora, pero ya se sabe uno no tiene una bola de cristal para adivinar los acontecimietos.