Me acabo de enterar hace un par de horas que Doc Holliday tocarán en el famoso Sweden Rock Festival y no puedo evitar hacer cábalas para que los rectores del Azkena se pongan las pilas y les metan en el cartel del décimo aniversario que se celebra un par de semana después. A estas alturas, no creo que tengan mucho caché y sería todo un notición para los amantes del southern tenerlos al lado de Gregg Allman. Por soñar que no quede.Al leer la noticia, me sorprendió que estos tipos sigan todavía en activo. Directamente fui a su página web y me chocó que todavía sigan editando material y girando de vez en cuando. Sinceramente les había perdido la pista desde hace varios años y, sin más, no pude evitar volver a pinchar uno de sus clásicos como “Doc Holiday rides again”, todo un pepinazo del mejor southern facturado en la década de los 80 al lado de gente como ’38 Special, Molly Hatchet o Blackfoot.
Si tuviera que recomendar algún disco de estos entrañables outlaws que toman su nombre de un célebre pistolero del medio oeste, no lo dudaría ni un solo instante y os diría que os tiráseis de cabeza a por sus dos primeras obras editadas al principio de los 80. El resto de esa misma década, ya es más desigual y prescindible pero lo que nos ocupa hoy es un álbum muy a tener en cuenta.

“Doc Holliday rides again” salió al mercado el mismo año que su antecesor “Doc Holliday”. Me parece su obra más completa, adornada por nueve canciones como nueve soles destacando por encima de todas, un par de himnos en la mejor tradición sureña como “Southern man” y “Lonesome guitar”, que es una maravilla escucharlas después de tanto tiempo. El resto no es moco de pavo y conforman un álbum sólido como una roca con bombazos atronadores como “Last ride” o “Hot rod”. Las influencias del country-rock hacen acto de presencia en esa deliciosa “Doin’ (it again)” y la vacilona “Let me be your lover” destaca por su excelente trabajo a la slide guitar. En la versión CD, que es la que poseo, vienen un par de golosinas tan apetecibles como unas excelentes versiones del ”Travelin’ band” de John Fogerty y “Whiskey train” de Procol Harum. ¡Casi nada, compadres!
Os dejo con una frase que ilustra la contraportada del CD y que deja bien a las claras el tipo de artefacto que tenemos entre manos por si todavía os queda alguna duda:
Os dejo con una frase que ilustra la contraportada del CD y que deja bien a las claras el tipo de artefacto que tenemos entre manos por si todavía os queda alguna duda:
"Enjoy the music, and if the climax of “Lonesome guitar” doesn’t have you slippin’ sour mash from the nearest available Stetson, then the stamp on your southern rock passport might just have expired!”
Os dejo con la apoteósica “Lonesome guitar”, una de las canciones más bellas del southern con ese solo de guitarra de tres minutos de duración al final del tema que no puede dejar indiferente a nadie. ¡¡Impresionante!!