Este 2015 se está convirtiendo para mi en el año THUNDER.
Hasta hace pocos meses poco sabía de esta banda y gracias a ese fenomenal
“Wonder days” que se han sacado de la manga a principios de año, no me pude
resistir a investigar un poco más en su discografía. De momento voy a paso
lento y solo escuché sus cinco primeras obras y he de decir que todas son de
una gran calidad. Siendo sinceros, no esperaba tanto y la sorpresa está siendo
mayúscula. Madre mía, amigos, esta banda es la leche y sin duda pongo ahora
mismo sus dos primeros álbumes en un altar. “Backstreet symphony” y “Laughting
on judment day” son desde ya, para quien subscribe, unos clásicos de la escena rock
británica de los últimos 25 años.
Lo que más me llama la atención de este grupo son las
sensacionales melodías que crean y la maravillosa voz llena de soul que posee
su cantante Danny Bowe, que tira mucho de colosos como Robert Plant, Paul
Rodgers o David Coverdale en su época más clásica. Las influencias, por supuesto, son obvias y tenemos mucho de Bad Company, Led Zep, Deep Purple o Whitesnake. Una
maravilla para mis oídos, vamos! Referencias todas ellas cojonudas y que la
banda se apropia con toda naturalidad para crear un hard rock de altos vuelos que, desgraciadamente, ya no abunda mucho en la escena actual.
Se me hizo muy difícil decantarme por el disco que me ha
parecido más completo de los dos que os cité en el primer párrafo. Ambos son
muy completos y atesoran grandes momentos pero al final me voy a quedar con
“Backstreet symphony”, publicado en el año 1990, en pleno boom alternativo, y
que desgraciadamente pasó bastante desapercibido. Una pena porque el nivel es
brutal y discos de este tipo tenían que haber reventado los charts de medio
mundo. El caso es que no fue así y este primer L.P. pasó sin pena ni gloria con
temazos como “She’s so fine”, “Higher ground”, la propia “Backstreet symphony”,
“Love walked in” o la maravillosa versión que ejecutan de The Davis Spencer
Group como es la archiconocida “Gimme some lovin’”. Nada que objetar. Todo
suena a gloria para nuestro gozo. Desde luego, así se empieza, a lo grande y sentando las bases a una carrera
más que prometedora.


