Vamos a volver a nuestro viaje por Holanda del pasado mes
de junio con un interesante aporte.
Saliendo de la estación central, fue un gustazo
encontrase de bruces con un mercadillo de discos de segunda mano que hay en la
ciudad de Utrecht. En realidad, no sé muy bien si los diferentes puestos están
presentes a diario o simplemente tuvimos la fortuna de encontrarnos con él
durante nuestra visita a esa ciudad. El caso es que fue un miércoles y, sin
quererlo ni beberlo, nos pasamos un buen rato rebuscando vinilos y demás
material a precios de risa.
Para haceros una idea, la gran mayoría de vinilos estaban
a un precio de 5 dólares y no hacía falta rebuscar mucho para encontrarte
artistas como Steve Miller Band, The Faces, Frankie Miller, Bob Seger o
cualquier nombre clásico del rock’n’roll de la buena época que se os viene a la
cabeza. El nivel era altísimo.Vamos, una mina de oro para cualquier fanático de la música como
nosotros.
¡Vaya cuatro obras maestras que encabezan estas cajas, eh!
Para completar la información, muchos de los puestos
también tenían un buen lote de DVDs, CDs
y todo tipo de merchandising a precios muy, muy competitivos. Todos entre
5 y 8 euros y en un estado casi impecable.
¡Joyaca de Mr. Frankie Miller!
Si os pasáis algún día por la maravillosa ciudad Utrecht,
echad un vistazo a la plaza, merece la pena ensuciar vuestros dedos y encontrar
alguna joyita perdida entre tantas cajas de plástico.
Esta obra maestra de Bob Seger por cinco euros.






Sam The Record Man llevaba más de medio siglo vendiendo discos en la calle principal de la ciudad, concretamente Yonge street. Una calle kilométrica llena de restaurantes, tiendas de souvenirs, ropa, pero sobre todo lo que más imperaba era esta fantástica tienda con un par de vinilos enormes que dominaban toda la fachada y que servían de perfecto reclamo para entrar y no salir en horas. No lo tenía fácil los últimos años ya que justo al lado se encontraba la franquicia inglesa HMV que tenía unos precios mucho más competentes pero la gran diferencia es que en Sam te encontrabas joyas muy dificiles de localizar, descatalogados o ediciones australianas y japonesas. Con eso HMV, Tower Records o Virgin Megastore no podían competir. Es más Sam The Record Man, tenía otra ventaja y es que te aseguraban encontrar en pocos días cualquier disco publicado, nada era imposible para ellos e intentaban cuidar al coleccionista al máximo. No era la típica tienda donde el lugar estaba repleto de merchandising de todo tipo como sucede hoy en día en la fría e impersonal Virgin. Quizás el único pero eran los precios un poco altos y a veces abusivos de ciertos discos. Todavía recuerdo una edición europea del “A hard Road” de John Mayall por cerca de 50 $ canadienses. Pero qué gozada era pasear por esos pasillos repletos de CDs y llevarte un buen puñado de ellos difíciles de localizar.


