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jueves, 5 de julio de 2012

MICK TAYLOR: sala BBK, Bilbao 3 de julio 2012


Ya estamos de vuelta al hogar con algo de cansancio en el cuerpo después de pasar día y medio por Bilbao viendo entre otras cosas el museo de Athletic Club, recorriendo las calles del animoso casco viejo de la ciudad y sobre todo presenciado el concierto de Mick Taylor en la sala BBK, un cita que no quisimos perdernos cuando se supo hace cosa de un par de meses. Fueron tal las ganas que tenía de ver a semejante leyenda encima de un escenario que no lo dudé ni un solo instante y me pillé un par de tickets en primera fila para no perderme ni un solo detalle de la velada.

Y no es para menos, amigos. Mick Taylor es una leyenda con todas de la ley y puede presumir de haber tocado en dos de los discos más grandes que parió el Rock’n’Roll. Dos obras fundamentales en la vida de muchos de nosotros que nos seguirán marcando el resto de nuestras existencias. Así que sentí la necesidad imperiosa de asistir al bolo aun sabiendo que este hombre ya no es el que fue pero seguro de que nos regalaría todavía algo de magia a través de su música.

Mick Taylor a su salida de la sala BBK


Poco antes de las ocho de la tarde nos dirigimos a Gran Vía. El hall de la sala ya presentaba buen aspecto y rápidamente nos dirigimos a nuestro sitio. Allí mismo nos encontramos nuevamente con Luis, un compañero de fatigas que se recorre medio mundo para ver a sus artistas favoritos. Nos estuvo comentando sus aventuras europeas con Tom Petty & The Heartbreakers (los vio en cinco ocasiones en esta gira) y lo que se le avecinaba encima con Dickey Betts y Gov’t Mule en Hannover este mismo mes. Todo un crack!!

Cinco minutos después del horario previsto salió a escena Mr. Taylor, con aspecto desaliñado, algo de sobrepeso y cojeando. Se notaba al instante que la mala vida y los excesos de nuestro protagonista le han pasado factura. En muchos instantes me recordó a Brian Robertson al que vimos hace unas semanas en Dublín. Unos seres débiles, inseguros, que en su día estuvieron en lo más alto y que ahora intentan mantenerse en el negocio a base de actuar esporádicamente y al margen del gran público. Es una pena que tipos con tanto talento sean tan poco aprovechados, pero el negocio es muy cruel y no perdona. Entre los músicos que le acompañaban, destacaba a los teclados un tal Max Middleton, conocido por su trabajo en discos de Jeff Beck, Nazareth y Chris Rea.


Su actuación empezó con la notable “Secret affair”, un tema que me recordó un poco a Rory Gallagher, para seguir con “Twisted sister” y “Losing faith”, todas ellas apoyadas por largos desarrollos musicales donde destacaba la guitarra de nuestro protagonista. Punteos y slide marca de la casa que a ratos te hacían levitar. El concierto para nada se basó en tema cortos y directos al grano sino que primó ante todo las largas jams, como la instrumental “Goin’ south”, que me recordó un poco a los Allman Brothers Band. Por lo demás, a destacar las covers de “He was a friend of mine” de Bob Dylan que cantó su guitarrista, la bluesera “Fed up with the blues”, que fue de lo mejor de la noche, y otros temas de su carrera en solitario que desconocía pero que sonaron realmente bien. Si no recuerdo mal no cayó ninguna de su primer y excelente disco del que os hablé hace unos días en el blog.

Faltaba el bis, y como no podía ser de otra forma, su pasado stoniano tenía que salir a relucir de alguna manera con “No expectations”, que si bien no hacía parte de su etapa con la mítica banda, la presentó como su tema favorito de Sus Satánicas Majestades y se la dedicó a todos los fans que celebrarán pronto el 50 aniversario del grupo. La verdad, fue una pena que no se acordara de “Can't you hear me knockin’”, un tema que lleva su sello inconfundible y que la suele tocar a menudo en sus bolos, pero esea noche a Mick Taylor no le apeteció seguir a pies juntillas el set list que tenía previsto.


Al acabar el bolo de casi dos horas de duración, hubo una sola firma (el Sticky fingers, of course!!) y alguna que otra foto, aunque nuestro protagonista no tardó mucho en desaparecer debido al buen número de fans que le asediaban a las puertas de la sala, con lo cual muchos se quedaron con las ganas y…


A la mañana siguiente, mientras íbamos a la recepción del hotel a dejar las llaves y hacer el check-out…¡bingo!...¡¡Mr. Taylor en el hall del hotel!! presto y dispuesto a dirigirse a la furgo que le esperaba fuera con el resto de sus músicos para dirigirse al aeropuerto. Lo abordamos sin piedad para que nos firmara todo lo que teníamos con nosotros y muy amablemente se puso a ello con sonrisa y bromas de por medio. Se le notaba muy cansado pero mucho más receptivo que la noche anterior. Se fijó en nuestras camisetas de The Beatles y Rory Gallagher y no pudo evitar comentar que los Fab Four eran los más grandes de la historia. También hubo fotos con Max Middleton que parecía aún muy adormilado y con pocas ganas de hablar. Al final y con algo de suerte, nos fuimos para casa con una sonrisa en nuestras caras que no se nos quitara en días.

jueves, 21 de junio de 2012

MICK TAYLOR: "s/t" (1979)


Muchas veces he pensado como podía haber sido el camino musical de los Stones después de la marcha de Mick Taylor. Ron Wood fue un fantástico sustituto y siempre lo consideraré tan miembro de la banda como el que más, pero me intriga imaginarme lo que podían haber dado de sí con la presencia de Taylor en sus filas a lo largo del tiempo, sabiendo que con él, sus Satánicas Majestades firmaron sus mejores obras.

Lo que sí está claro es que nuestro protagonista de hoy tardó bastante en editar su primer álbum en solitario después de su marcha de los Stones. Durante estos largos cinco años Mick trabajó en varios proyectos con Jack Bruce o Mike Olfield y puso al servicio su guitarra para Ron Wood, Little Feat o John Phillips, líder de The Mamas & The Papas, aunque lo que realmente le importaba era sacar sus propias canciones que ya llevaban un buen tiempo escritas antes de publicarse en el año 1979.

Enteramente compuesto por él mismo, su primer disco en solitario tiene sus buenos momentos como la acústica “Alabama”, con un sensacional trabajo al slide; la instrumental “Slow blues”, con ese sonido inconfundible de guitarra que le caracteriza; esa tremenda “Broken hands”, que no desentonaría en algún álbum de los Stones y que seguro ganaría con el tratamiento hecho por la pareja Jagger/Richards, y por supuesto, cabe destacar, esa pieza extensa que acaba el disco como es “Spanish/a minor”, donde Mick da rienda suelta a su lucimiento personal. Por lo demás, “Leather jacket”, fue el single elegido y suena un poco desfasado al escucharlo hoy en día; “S.W.5”, se apoyada en una buena melodía que te atrapa enseguida, y “Giddy-up”, pone la nota jazzística del disco.

En reglas generales, un buen trabajo que demuestra el enorme talento que atesoraba este hombre a las seis cuerdas y que seguro ningún fan de los Stones puede dejar pasar por alto. Pronto lo veré en la sala BBK de Bilbao, concretamente el 3 de julio, y seguro que será todo un placer ver semejante leyenda ante tus ojos.