Suma y sigue. Lo de este hombre es digno de estudiar.
Lleva un carrerón repleto de discos desde el lejano “Guitars, cadillacs, etc,
etc” y si no me traicionan mis neuronas, hasta la fecha, las decepciones se cuentan por cero. Por supuesto, unos están más logrados que
otros, pero el nivel está presente en cada una de sus obras para regocijo de
todos sus incondicionales, que son muchos en el otro lado del charco.
“Secong heart hand” es su nueva criatura, que ha aparecido
hace pocos días, y las sensaciones son inmejorables desde la primera escucha. La
verdad es que se me hace muy difícil que este hombre haga ninguna cagada. El
estilo es inconfundible y sabes perfectamente que esta nueva
colección de canciones van a hacer parte de tu vida para las próximas semanas.
La voz suena fenomenal y parece mentira que este tipo tenga 58 años en su
carnet de identidad. Además, me gustan los discos cortos y que facilitan su
audición en un mundo donde el tiempo libre escasea. Aquí tenemos diez canciones
sin relleno de ningún tipo que se te pasan en un plis-plas. Directo al grano. Odio
cada día más trabajos largos con un montón de temas que sobrepasan la hora y
que, lo más seguro, pasarán al olvido más absoluto para acabar rellenando el
disco duro de tu ordenador.
Desde el pasado miércoles le he dado muy fuerte al disco.
Quizás han caído ya diez audiciones y tan feliz, oigan. Canciones como “Man of
constant sorrow”, ese genuino rock’n’roll que desprende “Liar”, la preciosa
“V’s of birds” o “Dreams of Clay” con ese inicio que recuerda mucho el eterno
“Suspicious mind” de Elvis, me tienen ganado definitivamente. Los demás temas
suenan también de fábula y seguro ganaran altura según vayan pasando las
escuchas.





