
Recién aterrizados en Londres y ya teníamos nuestro primer bolo esperándonos en el Shepherd’s Bush con Tedeschi Trucks Band a la cabeza. Llegamos justo a tiempo para los dos últimos temas de Robert Randolph, con versión incluida de Jimi Hendrix, y con una sala hasta la bandera de gente. La expectación era máxima ante esta nueva formación creada por esta pareja que nos acaba de obsequiar con un primer álbum conjunto lleno de buenísimas composiciones.
Nos pusimos directamente en segunda fila para poder presenciar con mejor nitidez lo que se nos iba a venir encima porque lo que no me imaginaba era el pedazo de bolo que se iban a marcar esta parejita esa noche. De hecho, si tuviera que quedarme con una sola de las actuaciones presenciadas durante la semana en Londres, quizás Tedeschi Trucks Band gane por poquito a los demás por muy sorprendente que pueda parecer.

Y es que lo vivido durante ese show fue de traca. Todo fue perfecto, desde el impecable sonido que reinó durante las dos horas hasta la súper-banda compuesta por 11 personas (incluyendo sección de viento, dos baterias y dos coristas), que literalmente arrasó encima del viejo tablado del Shepherd’s Bush. Por supuesto, Susan y Derek destacan por encima del resto. Esa voz y esa guitarra en perfecta armonía dejan a uno patitieso. ¡Qué feeling y qué clase, señores! Es imposible no quedarse con cara de tonto al oír semejante chorro de voz y no caer rendido ante el poderío que atesora el amigo Trucks cuando se pone a tocar con su SG. Además, le vi bastante más suelto que cuando está con Allman Brothers Band donde el peso de la banda le resta algo de espontaneidad. Sin menos presión dio toda una lección de cómo tocar la guitarra con clase, feeling y además también se le vio mucho más sonriente al lado de su mujer.

En reglas generales presentaron casi al completo su flamante “Revelator”, que sonó a gloria bendita, destacando esa joya llamada “Until remember”, con un trabajo vocal por parte de Susan apoteósico y que fue respondido por la audiencia con una sonora ovación. “Midnight in Harlem”, “Bound for glory” o ese poderoso blues/rock que desprende “Learn how to love”, fueron otros de los momentazos de la noche. Al tener sólo un álbum en la recámara, hubo espacio para alguna cover de impecable ejecución como “Anyday” de Derek & The Dominos o la que se cascó Oteil con una trepidante “Manic Depression” de Jimi Hendrix. Por cierto, al bajista de Allman Brothers Band también se le vio mucho más suelto con esta formación al tener más protagonismo que cuando actúa con la banda de Macon.

Al finalizar el bolo, todo eran caras de satisfacción y sólo había que ver el puesto de merchandising para darse cuenta del triunfo rotundo de esta pareja, que promete darnos enormes alegrías en el futuro si siguen a ese nivel. Por supuesto, no pude evitar comprar “Revelator”, que el propio Derek y Oteil tuvieron la gran amabilidad de firmarme después del concierto. Unos tipos muy majos y nada engreídos que saben apreciar al fan. Una pena que Susan tardase una eternidad en salir del backstage y no pudiéramos charlar un ratito con ella. Otra vez será. ¿La próxima vez quizás en España? Esperemos que así sea porque os puedo asegurar que el pedazo de bolo que se marcan es de ¡chapeau!
Sin duda, este bolazo fue la manera perfecta de empezar con buen pie con nuestra estancia en Londres.