Gracias al blog de Addison De Witt me he enterado hace
unos días del nuevo lanzamiento de la mítica formación americana The Sonics.
Leyendo lo bien que lo ponía mi compañero bloguero y los vídeos que adjuntaba
en la entrada no dudé un solo instante en dar con un enlace por la web.
La verdad es que esta banda llevaba un buen puñado de
años sin sacar un disco en estudio en toda regla. Han pasado varios lustros
desde que editaron álbumes clásicos como “Here are the Sonics” (1965) y “Boom”
(1966) y, desde luego, la noticia de este nuevo trabajo es todo un acontecimiento
que no podía dejar de pasar viendo además el poco nivel que nos está ofreciendo
este curso 2015. Además, para confiar plenamente en este nuevo producto, leía
también que todavía hacen parte de este nuevo line-up tres miembros originales
como son Gerry Roslie, Larry Parrypa y Rob Lind. Buen señal, sin duda!
Llevo unos días sin parar de escucharlo y el resultado
como os podéis imaginar es magnífico. Estos tíos han vuelto por la puerta
grande y si bien es cierto que no llega al nivel de sus dos primeras obras
estamos ante un grandísimo álbum repleto de crudo, enérgico y salvaje
rock’n’roll. Desde el principio ya percibes que estos veteranos no engañan a sus seguidores. Fiel a sus principios y su sonido, nos brindan una docena de
temas llenos de vitalidad que van directos a la yugular. Un comeback con todos
los honores con canciones explosivas, llenas
de adrenalina y que no dejan lugar al descanso como “Bad Betty”, “Be a woman”,
“Sugaree”, “I don’t need a doctor” o la
más punkara “The hard way”. Con semejante demostración de sabiduría, oficio y
buen hacer da gusto oír discazos de este calibre. La veteranía es un grado y
este álbum otra gran prueba que los maestros siguen dando lecciones a los
músicos actuales faltos de desparpajo, imagen y sobre todo actitud.
