¿Cuál sería el primer disco que pondríais en vuestro plato
o reproductor CD después de pasar seis meses fuera de casa?
Tener un disco duro repleto de material y un iPod lleno
tiene sus ventajas a la hora de viajar para un largo periodo de tiempo, pero
volver a palpar tus CD’s con sus libretos es una sensación que sólo los
melómanos enfermizos pueden experimentar. La verdad es que me he sentido muy
extraño a la hora de volver a estar en frente de mi colección de discos. ¿Qué
poner? ¿Qué escuchar? ¿Un vinilo, un CD o directamente elegir una box-set? Si fuera posible hubiera puesto varios discos a la vez
para calmar las ansias de escuchar muchos de mis discos favoritos, pero no, el
primero tenía que ser algo muy especial y que me colmase con todos los
placeres.
Al final, lo tuve claro y aunque el “Powerage” de AC/DC
casi le roba el protagonismo, Mr. Elvis Aaron Presley tenía que estrenar mi
reproductor con una de las box-set definitivas de la historia como es “Walk a
mile in my shoes: the essencial 70’s masters”. Esa caja compuesta por 5 CD’s directamente
me inunda de felicidad. Desde la preciosa portada con Elvis en una de sus
clásicas posturas en escena, pasando por el completísimo libreto lleno de fotos
y valiosa información, hasta morirse del gusto con el material que le acompaña,
hacen que te sientas en una nube de bienestar y placer que difícilmente se
puede expresar con palabras.

“Always
on my mind”, “I’ve lost you”, “An american trilogy”, “We can make the morning”,
“Separate ways”, “I just can’t help believin’”, “Bridge over troubled water”,
“Life”, “My way”, “Just pretend”, "Burning love"y
prácticamente todo lo que compone esta lujosa box-set es pura magia para
mis preciados oídos. No se me ocurre algo más grande que esta soberana
colección de canciones que interpretó el Rey en esa década y, desde luego, la
elección no ha podido ser mejor para iniciar con buen pie este regreso a casa.
Este cofre es gloria bendita y el perfecto artefacto
para evadirte durante un buen rato. Si aún no lo habéis catado, ya estáis tardando en dar
con él. La perfección más absoluta.
¡God bless The King!