¿Alguien puede poner en duda la calidad de un disco como "Damn the torpedoes" de Tom Petty y sus Heartbreakers? Complicado pensar lo
contrario, ¿no? Grabado en L.A y producido por Jimmy Iovine, un tipo que sabe
muy bien llevar a sus clientes en lo más alto del firmamento, este disco lo
considero uno de los grandes clásicos del rock americano.
La verdad es que se me antoja muy difícil no sucumbir ante un álbum en el cual sus tres primeras canciones hacen parte de lo mejor de su
discografía: nada menos que “Refugee”, “Here comes my girl” y “Even the losers”
¡Casi nada para empezar! Con este trío ya te puedes dar por satisfecho. Tres zarpazos del mejor
rock americano que te puedes echar a la cara, o mejor dicho a tus oídos, y qu e no
pueden faltar en ninguno de sus set-list. Completan la cara A otras dos
excelentes composiciones como la poco conocida pero efectiva “Shadow of the doubt” que, además, sirve de perfecto enlace a la trepidante “Century City”.
Pero ¡ojito!, la excelente materia no se acaba aquí y la
segunda cara es de altos vuelos también. En pleno ecuador tenemos “Don’t do me
like that”, con un estribillo infallíble que se te queda a la primera; seguido de la serenidad que inspira “You tell me”, con un ritmo que no te
suelta durante toda la canción y una subida en el puente de lo mejorcito del
repertorio de Petty, y una recta final que sigue la misma pauta de grandeza
con el rock vigoroso de “What are you doing with my life” y esa perla
llamada “Lousiana Rain”, un medio tiempo que te pone la carne de gallina con
cada nota, perfecta para cerrar una obra maestra como esta.












