Siempre tengo presente al gran Leslie West. A menudo, suele
caer alguna de sus obras con Mountain, su primera obra en solitario o también
esas dos joyas ocultas que grabó en compañía del bajista de Cream, Jack Bruce, y
su viejo compañero en Mountain, Corky Laing. El proyecto se llamó simplemente
como sus tres apellidos, West, Bruce & Laing, y sirvió para ofrecernos un par
de obras de estudio de altos vuelos, más un directo muy interesante pero que
sabía a poco al contener sólo cuatro temas.
Lo que si me faltaba por escuchar eran sus dos siguientes
discos en solitario nada más dejar su proyecto con Jack Bruce y Laing. Conocía
la existencia de esas obras pero nunca me había acercado a ellas hasta hace
poco meses para ver lo que nos ofrecía. La verdad es que ya
me imaginaba por donde podían ir los tiros. Leslie West es un tipo de fiar y
sabes perfectamente que es muy, muy difícil que te pueda decepcionar con ese
pedazo de chorro de voz que atesora, más esos riffs inconfundibles, marca de la
casa.
El primero de ellos se llama “The great fatsby”, data del 75
y tiene una colaboración de lujo en la persona de Mick Jagger, que toca la guitarra
en varios temas. El siguiente, llamado “The Leslie West Band” y editado en 1976, tiene como aliciente al propio Laing a la batería, más al guitarrista
de Foreigner como es Mick Jones.
Para esta entrada nos quedaremos con el segundo que es el
que más me ha gustado. “The Leslie West Band” es otro robusto trabajo, sin
fisuras y apoyado en un poderoso blues-hard-rock que tan bien le sienta a West, con canciones tan atronadoras como la inicial “Money (watcha gonna do)”; “By
the river”; “The twister”, que muy bien podían haber firmado mis queridos
Humble Pie de Steve Marriott, o “Sea of heartbreak”, con ecos a lo Hendrix en la guitarra.
Hay también lugar a cosas más sosegadas como la deliciosa pieza acústica
“Singapore sing”, una versión más que correcta del “Dear Prudence” de The
Beatles o la magnífica “Setting sun” con aires country y muy bien respaldada
por excelentes coros femeninos.
Impecable trabajo de un músico como la copa de un pino.
